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El territorio como arquitectura
Xabier Eizaguirre Garaitagoitia

Edicions UPC, 2019
ISBN-10: 978-84-9880-737-0 (papel)
ISBN-13: 978-84-9880-738-7 (digital),
189 págs.

20x23 cm

 

 

 

 

Si la urbanística ha desarrollado una ciencia propia de los procesos urbanos, de sus estructuras y de sus formas, y de las lógicas de formación y cambio, así como, en definitiva, de su capacidad como soporte de nuevas situaciones de construcción física y de uso, parece que está pendiente de realizar un esfuerzo análogo para construir una disciplina rigurosa sobre el territorio no urbano.


Nuestra preocupación es establecer unos valores estructurales y unas formas del suelo que incidan en la comprensión de las operaciones constructivas del espacio rural en aras de su reconocimiento como territorio que contribuya a alcanzar los objetivos generales de la ordenación.
En este sentido, pretendemos ofrecer un método de análisis del territorio rural a partir de su forma, que descansa en la lectura codificada de las relaciones sintéticas entre los elementos formales y los factores naturales de la construcción rural. Ello quiere decir que nuestra aproximación se basa en un corpus cuya función es verificar hipótesis teóricas acerca de las implicaciones morfológicas del territorio. Este contexto es ilustrativo, sin duda, de la abstracción metodológica anterior, pero también ampara su elaboración teórica.


No pretendemos descubrir el “método ideal”, sino analizar empíricamente producciones constructivas del espacio a partir de sus componentes morfológicos; por tanto, entendemos el territorio como un artificio elaborado. Ante la ingenuidad de quienes postulan un isomorfismo entre territorios y modelos formales, creemos que existe la posibilidad de construir hipótesis formales circunscritas a determinados territorios, puesto que consideramos la tierra desde su orden arquitectónico, eso es, desde las abstracciones geométricas que la guían, pero ello no como una valoración aislada de los elementos físicos que las componen, sino atendiendo la relación y la repartición de los mismos por las diferentes situaciones del territorio.


Apostamos por una metodología de la ordenación del territorio que centra su análisis en las relaciones entre elementos y factores. Este modo de proceder supone, naturalmente, una toma de posición por nuestra parte al situar la disciplina del análisis del territorio en la confluencia entre la geografía y la urbanística o, dicho de otro modo, en la intersección entre la descripción y la proposición. Nos acercamos así a un principio básico del análisis territorial que sostiene que analizar el territorio no es únicamente representarlo, sino describir el estatuto que el hombre le da en una situación geográfica determinada.
Los propósitos que planteamos aquí obedecen a un objetivo primordial, que es contribuir desde la urbanística al debate

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